La Iglesia

La Iglesia de Aspariegos - San Martín de Tours

La Iglesia de Aspariegos está dedicada a S. Martín de Tours, de pobre mampostería y tapial, apenas si conserva alguna talla destacada, un S. José barroco y arriba, sobre el testero, interior de la capilla mayor, un San Martín.

La iglesia parroquial de San Martín de Tours, construida en el siglo XVII con mampostería y tapial.

Posee un pórtico de ingreso al mediodía, cerrado con rejería de 1922 y espadaña construida sobre el hastial con tres cuerpos.

Su interior, totalmente reformado, cubierto con bóvedas en su única nave y cúpula en el crucero, se halla pintado.

Cuenta con un Presbiterio de alabastro, con tres hornacinas y ático, está presidido por una imagen de la Virgen con el Niño y otra de San Martín, sobresaliendo una imagen de San José con el Niño Jesús en brazos, obra barroca.

Aspariegos sufrió los embates de esa marea de “modernidad” que llegó a las iglesias y que, si es verdad que convirtió las iglesias en centros culturales, fríos, sin calor, sin imaginación y sin recursos (espirituales), algo así como una teología sin Dios.

Sobre la Iglesia del pueblo de Aspariegos la primera referencia escrita la encontramos en el año de 1694:

Esta Iglesia sencilla fue continuamente la cruz de los párrocos, ya que se hicieron obras en ella continuamente.

En el año 1694 sólo constaba de una nave y una capilla titulada de S. André.

Parece ser que existió un retablo mayor, que desapareció en la reforma de la Iglesia en 1715, pues se anota “cinco cargas y media de trigo, se dieron a Francisco de Vega por blanquear la Iglesia, hacer el púlpito, embaldosar y quitar el retablo.

A continuación hay una nota que dice, se puso el nuevo retablo por tres hombres y tres días que tardaron. Se dice que el retablo era de talla y que por una vez da el concejo la cantidad de 500 reales para dorar el retablo de la Capilla Mayor. (37)

En el año 1718 se hizo el altar del Cristo y su capilla. Se aclara que frente a la puerta principal había un altar y a su lado estaba la sacristía.

En el año 1728 se hicieron obras muy importantes “la nave de la Iglesia que era totalmente oscura se iluminó con la apertura de ventanas, se hicieron los arcos del crucero y las capillas, la sacristía nueva y la capilla del Cristo, pasó a donde estaba antes la sacristía”.

El altar lateral del Cristo costó 760 reales y 1.500 el dorado

Una vez terminadas estas obras se incrementaron los donativos para el adorno del templo: 3244 reales dejó D. Pedro Arroyo, cura que fue de este lugar, para dorar el retablo mayor.; 100 reales se gastaron en las rejas de la capilla de S. Andrés; 200 reales costó el sombrero del púlpito y el dorado del altar  mayor y los hacheros subió a la cantidad de 4.780 reales y además se le da 20 reales de propina al maestro dorador, para unos zapador del oficial.

Se hizo un frontal que costó 300 reales y 300 más el dorarlo.

Por el Santo Cristo del púlpito y dos santos (no se explica cuáles) para el altar mayor, se entregaron 7 fanegas de trigo.

Por dorar y estofar las figuras de los patronos de la diócesis S. Ildefonso y S. Atilano y acabar de pagar su talla, se entregaron 545 reales.

El incensario de plata costó 1.308 reales.

En el año 1763, por el precio de 120 reales, se compró la lámpara para la Iglesia y el platero Manuel de Coca recompuso la Cruz parroquial.

En la visita episcopal de 1.806 se indica que la Iglesia amenaza ruina y se hace urgente la reparación de ella. (40)

En 1.816 se gastaron nuevamente 3.544 reales. Pero además, con las contribuciones, ciudadanas a las que acudió generosa la parroquia, quedó su tesoro totalmente exhausto.  Así consta que es deuda a favor de la Iglesia y contra los vecinos de este lugar 227 onzas de plata, que se entregaron en varias alhajas de la Iglesia a Bartolomé Manzano, Alcalde que era en el año 1.809, como conste del recibo firmado por el Sr. Alcalde y certificado por el fiel de Mateo Gallego y en el año 1.810 se le entregaron 85 onzas de plata al Sr. Alcalde Manuel Alfageme, como consta de recibo por el referido Alcalde e importan las dos partidas 312 onzas de plata las que recogieron los dichos alcaldes para las contribuciones del pueblo. Más tarde estas onzas no se cobraron al pueblo, como compensación a los trabajos efectuados por los vecinos, en acarreos y prestaciones personales para las obras de la Iglesia.

Solamente hay una Parroquia, que se halla enclavada en el Arciprestazgo de Zamora y el Pan, cuyo titular es San Martín de Tours, clasificada de entrada y dotada con mil cien reales anuales para el culto.

Es de jurisdicción ordinaria y su provisión es de patronato mixto que ejerce en una vacante el Sr. Deán y Cabildo Catedral de Zamora por cuatro votos, la Capellanía del señor Mella por dos, el Convento de religiosas de Santa Clara de Zamora por dos, y el Sr. Conde de Alba y Aliste por uno; y en otra vacante, D. Miguel de Tejo por uno voto, D. Baltasar Delgado y Maldonado por dos, el Concejo del pueblo por uno, por uno el mayordomo de su fábrica parroquial, por tres el convento de San Bernabé de Zamora y por uno el de Santo Domingo de la misma: total, nueve en una vacante y nueve en otra.

No tiene casa rectoral ni huerto, manso o iglesiario y la feligresía se compone de 130 vecinos que hacen unas seiscientas almas. Hay establecidas en ella cuatro cofradías con sus fiestas anuales en los días propios:

  •                              . la del patrono San Martín

  •                                    . la de la Santa Cruz

  •                                    . la de Santa Águeda

  •                                    . la de las benditas Ánimas

Su  Iglesia es un templo pobre y reducido para el vecindario, construido de paredes de mampostería y tapia, en forma de crucero y cubierta interiormente por bóvedas de moderna construcción.

(42) Tomado de “Guía Sinóptica, estadístico-Goegráfica” pág. 257ss

Para descubrir un poco las costumbres de la época, hay un bonito y sonado pleito a cuenta del caballo del cura del lugar. Es del año 1718.

En él se reconoce el derecho del Párroco a que su caballo paste en los prados comunales gratuitamente y durante todo el año. Pero hay un prado especial, llamado el de la ribera, que se riega, cuida y mima. El concejo (con razón) se opone a que el caballo del “Sr. Rector” paste solito en este prado “porque es la mejor hierba, pisa lo que no aprovecha, da con ello mal ejemplo el cura y además sirve de envidia a sus conciudadanos”. así pues pastará en todos los prados del pueblo en cualquier época del año y en el de la ribera lo hará con los demás animales del común, a no ser en años de sequía en que lo hará también en el de la ribera. Pero para ello se formará un concejo de vecinos, que determine si es o no mal año y por votación    será aceptado en el de la ribera.

Rehabilitan la torre de la iglesia de Aspariegos para eliminar las humedades 26-05-2008

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