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10/11/2009 00:35:42
La Agricultura
Siempre soportando frió y calor, no es recompensada nunca tu labor, vives
marginado en la sociedad, Labrador.................
Desgraciadamente hoy en día
casi siempre ser agricultor o ganadero es sinónimo de sufrimientos, penurias,
trabajo mal valorado y ante todo muchas preocupaciones.
En
las últimas décadas ha habido una tendencia general a despreciar, o tomar como
labores propias de un país atrasado, el trabajo en el campo.
El trabajo rural no es un
trabajo de segunda clase, si no que quizás es el más importante en la sociedad
actual. El agricultor y el ganadero se han convertido hoy en día en los garantes
de nuestro legado más precioso: la naturaleza y nuestras tradiciones.

AGRICULTOR: EL
OFICIO MÁS DIGNO
La Agricultura, arte, ciencia e industria que se ocupa de
la explotación de plantas y animales para el uso humano. En sentido amplio, la
agricultura incluye el cultivo del suelo, el desarrollo y recogida de las
cosechas, la cría y desarrollo de ganado, la explotación de la leche.
La primeras herramientas agrícolas eran de madera y
piedra. Incluían la azada de piedra; la hoz para recoger el grano fabricada con
palas de piedra afilada; la pértiga empleada para agujerear el suelo y plantar
semillas y, con posteriores adaptaciones, como pala o azadón; y un arado
rudimentario, una rama de árbol modificada empleada para levantar la superficie
del suelo y prepararlo para la siembra. Más tarde se adaptó el arado para el
tiro por bueyes.

Acondicionamiento del suelo
Acondicionamiento del suelo, técnica agrícola que permite mantener o
mejorar la productividad de los suelos. Es la base de la agricultura científica,
e implica seis prácticas esenciales: labranza adecuada, mantenimiento de un
aporte apropiado de materia orgánica en el suelo, mantenimiento de un aporte
conveniente de nutrientes, control de la contaminación del suelo, mantenimiento
de una acidez correcta del suelo y control de la erosión.
El propósito de la labranza es preparar
el suelo para el cultivo. Tradicionalmente esta preparación se realiza empleando
un arado, que penetra en el suelo y voltea la tierra, arrancando o eliminando
las malas hierbas que crecen en el terreno, removiendo y aflojando las capas
superficiales del suelo y dejando un lecho con la humedad suficiente para que
germinen las semillas sembradas. La labranza tradicional puede perjudicar al
suelo si se practica continuamente durante muchos años, sobre todo si la capa
fértil de la superficie es delgada. Hoy, muchos agricultores siguen un programa
de labranza mínima o reducida para conservar el suelo. En este tipo de labranza
la materia vegetal muerta que queda en el suelo tras la cosecha se deja encima,
o bien bajo tierra, a poca profundidad, en vez de ser introducida profundamente
con el arado, como ocurre en la labranza tradicional; ello contribuye a mantener
la humedad en el interior y a proteger el suelo de la erosión.
El arado, principal herramienta
mecánica empleada para la labranza en todo el mundo, puede estar diseñado para
diversos fines, que van desde la simple excavación de un surco en el suelo a la
inversión total, o volteo, del suelo, normalmente hasta una profundidad de 15 a
20 cm. En ciertos lugares y con determinados fines, el arado es sustituido como
instrumento de labranza por varios tipos de escarificadores, herramientas que
arañan o escarifican la superficie del suelo sin penetrar profundamente en él.
Por lo general, esas herramientas se emplean sólo para romper y pulverizar el
suelo después de la labranza. Los escarificadores y otras herramientas de ese
tipo se usan para cultivar el suelo entre las hileras de cultivos en crecimiento
de forma universal.
La labranza en profundidad y la
subsiguiente escarificación son necesarias en lugares en los que el suelo es
compacto, impermeable al agua e impenetrable para las raíces de las plantas. Una
labranza excesiva, no obstante, puede deteriorar la estructura del suelo,
especialmente si se lleva a cabo cuando está húmedo. El problema resulta más
grave en suelos de textura fina que en suelos de arena, arcilla y loam, puesto
que normalmente requieren menos labranza. El clima desempeña también un papel
importante, no sólo en lo que se refiere a la cantidad, sino también a la época
de labranza. En áreas de humedad elevada, la labranza debe limitarse a las
estaciones en las que no se esperan grandes lluvias, ya que las superficies
recién labradas son susceptibles a la erosión por el agua. Por el contrario, en
zonas áridas o subhúmedas, el suelo debe labrarse antes de los periodos
lluviosos con el fin de que pueda absorber un máximo de agua.
Entre los beneficios secundarios, pero
importantes, de la labranza, está la aireación o exposición al aire, debida a la
pulverización del suelo. La aireación no sólo permite una mejor circulación del
oxígeno y el agua, sino que también tiene como resultado un incremento de la
actividad biológica en el suelo, que engloba la de los organismos que fijan el
nitrógeno atmosférico. La labranza contribuye a la salud de las plantas
inhibiendo las enfermedades que las afectan y dificultando el desarrollo de
diversos tipos de insectos que son dañinos para ellas.
El tipo de labranza afecta a la pérdida
de suelo debida a la erosión por el viento y el agua. Cuando los surcos se
excavan siguiendo la pendiente, colina arriba y abajo, el agua tiende a fluir a
lo largo de ellos, arrastrando pequeñas partículas de las capas superiores del
suelo. Por el contrario, si los surcos se trazan perpendicularmente a la
pendiente, el agua permanece en ellos y es absorbida en lugar de formar
escorrentías.
El tipo y cantidad de cultivo entre las
hileras de la cosecha viene determinado por el carácter del suelo. Los suelos
pesados y empapados se benefician de la aireación que produce la labranza,
mientras que los suelos duros y aterronados pueden requerir algún tipo de
cultivo que les permita absorber la humedad que necesitan las cosechas. Para los
suelos que están en buen estado el principal objetivo del cultivo en hileras es
el control de malas hierbas.
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CONSERVACIÓN DE LA MATERIA ORGÁNICA |
La materia orgánica es un elemento
importante para mantener el suelo en buenas condiciones físicas; contiene la
reserva íntegra de nitrógeno de éste, así como cantidades significativas de
otros nutrientes, como fósforo y azufre. Así pues, la productividad del suelo se
ve claramente afectada por el equilibrio de materia orgánica del suelo. Dado que
la mayor parte de los vegetales cultivados se recogen en vez de dejar que se
descompongan, la materia orgánica que normalmente revertiría al suelo tras la
descomposición de las plantas se pierde. Para compensar esta pérdida se emplean
varios métodos estandarizados. Los dos más importantes son la rotación de
cultivos y el empleo de abonos.
La rotación de cultivos consiste en
sembrar diferentes vegetales sucesivamente sobre el mismo terreno, en lugar de
utilizar un sistema de monocultivo o de cambios aleatorios de las cosechas. En
el sistema de rotación se alternan los cultivos sobre la base de la cantidad y
el tipo de materia orgánica que cada uno de ellos devuelve al suelo. Dado que la
labranza intensiva acelera la pérdida por oxidación de la materia orgánica, las
rotaciones suelen incluir una o más cosechas de superficie (cultivos que crecen
en la superficie del suelo) que requieren poca o ninguna labranza. La
penetración profunda de las raíces de ciertas cosechas de leguminosas, como la
alfalfa, aporta un mejor drenaje a través de los canales que quedan tras la
descomposición de las raíces.
El sistema de rotación emplea tipos
especiales de cultivos, como cultivos de cobertura y cultivos de estiércol
verde. Los cultivos de cobertura son los que se realizan para proteger el suelo
durante el invierno y, si se utiliza una leguminosa, para favorecer la fijación
de nitrógeno. Los cultivos de estiércol verde se emplean solamente para
enterrarlos con el arado y sirven para aumentar el contenido en materia orgánica
del suelo. Aunque éstos no producen nada, sí incrementan el rendimiento de
subsiguientes siembras en los mismos campos.
El método más antiguo para aumentar el
contenido de materia orgánica del suelo es la aplicación de fertilizantes como
el estiércol y el compost. El abonado del suelo con excrementos de animales se
ha practicado durante miles de años y sirve para aportar diversos compuestos
orgánicos complejos que son importantes para el crecimiento de las plantas. El
compost, que normalmente es una mezcla de materia vegetal y animal muerta, se
emplea de modo similar al estiércol y muchas veces se le añaden fertilizantes
químicos para aumentar su efectividad.
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APORTACIÓN DE NUTRIENTES |
Entre las deficiencias del suelo que
afectan a la productividad, la falta de nutrientes es especialmente
problemática. Los nutrientes más necesarios para un correcto crecimiento de las
plantas son el nitrógeno, el potasio, el fósforo, el hierro, el calcio, el
azufre y el magnesio, todos los cuales están presentes en la mayoría de los
suelos en cantidades variables. Además, la mayor parte de las plantas requiere
diminutas cantidades de sustancias llamadas elementos traza, presentes en el
suelo en cantidades muy pequeñas, entre los que se encuentran el manganeso, el
cinc, el cobre y el boro. A menudo, los nutrientes se encuentran en el suelo en
forma de compuestos que las plantas no pueden utilizar fácilmente. Por ejemplo,
el fósforo combinado con calcio o magnesio es utilizable por las plantas, pero
combinado con hierro o aluminio, normalmente no. El enriquecimiento del suelo
con fertilizantes artificiales y por medio de tratamientos que aceleran la
descomposición de compuestos complejos incrementa la disponibilidad de minerales
utilizables en el suelo. La cantidad de fósforo utilizable, por ejemplo, se
incrementa frecuentemente con la adición de fertilizantes superfosfatados.
Añadir calcio a los suelos disminuye la acidez y aumenta la disponibilidad de
fósforo para las plantas. No obstante, la existencia de fósforo en formas no
utilizables es, en ocasiones, ventajosa, ya que contribuye a conservar el
contenido de éste en el suelo y hace que los efectos de la aplicación de
superfosfato perduren años. En muchas ocasiones se añade cobre y azufre al suelo
por medio de soluciones aplicadas en forma de aerosol. Otros elementos se añaden
mediante aplicación directa o mediante fertilizantes artificiales específicos.
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CONTAMINACIÓN DEL SUELO |
La contaminación del suelo se define
como la acumulación en éste de compuestos tóxicos persistentes, productos
químicos, sales, materiales radiactivos o agentes patógenos, que tienen efectos
adversos en el desarrollo de las plantas y la salud de los animales. La
creciente cantidad de fertilizantes y otros productos químicos agrícolas que
fueron aplicados a los suelos después de la II Guerra Mundial, sumada a las
prácticas de vertido de residuos industriales y domésticos, llevó a una
progresiva preocupación por la contaminación de los suelos a mediados de la
década de 1960. Aunque el empleo de fertilizantes que contienen nutrientes
primarios, nitrógeno, fósforo y potasio, no ha producido contaminación de los
suelos, la aplicación de elementos traza sí lo ha hecho. El riego de suelos
áridos lleva frecuentemente a la contaminación por sales. El azufre procedente
de los residuos industriales ha contaminado los suelos en el pasado, al igual
que la acumulación de compuestos de arsénico tras años de fumigación de las
cosechas con arseniato de plomo. La utilización de pesticidas ha llevado también
a la contaminación a corto plazo del suelo. Véase Medio ambiente.
La efectividad de un pesticida, así
como los riesgos que representan sus residuos dañinos, dependen en gran medida
del tiempo que éste perdura en el suelo. Por ejemplo, el DDT, un hidrocarburo
clorado, tiene una vida media de tres años en suelos cultivados, mientras que
los insecticidas organofosforados sólo permanecen durante días o meses. Los
hidrocarburos clorados persisten más tiempo en suelos con un alto contenido en
materia orgánica, además es necesario emplear más cantidad del producto para
aniquilar a las plagas (véase Control de plagas). Los insecticidas se
mantienen más tiempo si se introducen en el suelo en vez de dejarlos en la
superficie. Los herbicidas aplicados a los suelos pueden no permanecer en
absoluto o hacerlo durante dos años o más, dependiendo del compuesto. La
simiazina es uno de los herbicidas más persistentes, aunque todos acaban
desapareciendo por evaporación, lixiviación, absorción por las plantas,
descomposición química y microbiana, así como por fotodescomposición.
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AJUSTE DE LA ACIDEZ DEL SUELO |
El mantenimiento de una acidez
específica es importante en el acondicionamiento del suelo con el fin de
controlar la adaptación de los diversos cultivos y de la vegetación nativa a
diferentes suelos. Por ejemplo, los arándanos sólo se pueden cultivar con éxito
en suelos de acidez moderada a extrema, mientras que la alfalfa y otras
leguminosas sólo se desarrollan bien en suelos levemente ácidos o ligeramente
alcalinos. El procedimiento habitual para corregir el exceso de acidez de un
suelo es la aplicación de cal en forma de caliza, caliza dolomítica, o cal
muerta. Cuando se añade cal, el hidrógeno del complejo coloide del suelo es
sustituido por el calcio de la cal. Los suelos ácidos se encuentran
fundamentalmente en regiones de pluviosidad elevada; en las regiones áridas, los
suelos son normalmente alcalinos.
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CONTROL MECÁNICO DE LA EROSIÓN |
La pérdida mecánica de la capa fértil
del suelo es uno de los problemas más graves de la agricultura. Esta pérdida se
debe casi siempre a la erosión producida por la acción del agua y el viento
sobre la superficie. Para más información sobre los diversos métodos empleados
para combatir la erosión, véase Conservación; Drenaje.
LA AGRICULTURA
MODERNA.
La agricultura
moderna depende en gran medida de la ingeniería, la tecnología y las ciencias
biológicas y físicas. El riego, el drenaje, la conservación y la canalización,
campos todos importantes para garantizar el éxito en la agricultura, requieren
los conocimientos especializados de los ingenieros agrícolas.
La química agrícola
se ocupa de otros problemas vitales para la agricultura, tales como el empleo de
fertilizantes, insecticidas y fungicidas, la estructura del suelo, el análisis
de los productos agrícolas y las necesidades nutricionales de los animales de
granja.
La mejora vegetal y
la genética representan una contribución incalculable en la productividad
agrícola. La genética, además, ha introducido una base científica en la cría de
animales. Los cultivos hidropónicos, un método en el que las plantas prosperan
sin tierra gracias a soluciones de nutrientes químicos, pueden resolver otros
problemas agrícolas adicionales.
El empaquetado,
procesamiento y comercialización son actividades íntimamente relacionadas y
también influenciadas por el desarrollo de la ciencia. Los métodos de
congelación rápida y deshidratación han ampliado los mercados de los productos
agrícolas.
La mecanización, la
característica más destacada de la agricultura de finales del siglo XIX y del
siglo XX ha aliviado mucho el agotador trabajo del agricultor. Aún más
significativo: la mecanización ha multiplicado la eficiencia y productividad de
las explotaciones agrícolas.
Aviones y
helicópteros se emplean en la agricultura con finalidades tales como la siembra,
el transporte de productos perecederos y la lucha contra los incendios
forestales, así como para fumigar las cosechas para controlar las plagas de
insectos y las enfermedades. Los aparatos de radio y televisión transmiten datos
meteorológicos vitales, así como otras informaciones de interés para los
agricultores.
Tipos de agricultura
Los tipos de agricultura
puede dividirse según muy distintos criterios de
clasificación:
Según su dependencia del
agua:
-
De secano:
es la agricultura producida sin aporte de agua por
parte del mismo agricultor, nutriéndose el suelo de
la lluvia y/o aguas subterráneas.
-
De regadío:
se produce con el aporte de agua por parte del
agricultor, mediante el suministro que se capta de
cauces superficiales naturales o artificiales, o
mediante la extracción de aguas subterráneas de los
pozos.
Según la magnitud de la
producción y su relación con el mercado:
-
Agricultura de subsistencia:
Consiste en la producción de la cantidad mínima de
comida necesaria para cubrir las necesidades del
agricultor y su familia, sin apenas excedentes que
comercializar. El nivel técnico es primitivo.
-
Agricultura industrial:
Se producen grandes cantidades, utilizando costosos
medios de producción, para obtener excedentes y
comercializarlos. Típica de países industrializados,
de los países en vías de desarrollo y del sector
internacionalizado de los países más pobres. El
nivel técnico es de orden tecnológico. También puede
definirse como Agricultura de mercado.
Según se pretenda obtener el
máximo rendimiento o la mínima utilización de otros
medios de producción, lo que determinará una mayor o
menor huella ecológica:
-
Agricultura intensiva:
busca una producción grande en poco espacio.
Conlleva un mayor desgaste del sitio. Propia de los
países industrializados.
-
Agricultura extensiva:
depende de una mayor superficie, es decir, provoca
menor presión sobre el lugar y sus relaciones
ecológicas, aunque sus beneficios comerciales suelen
ser menores.
Según el método y objetivos:
-
Agricultura tradicional:
utiliza los sistemas típicos de un lugar, que han
configurado la cultura del mismo, en periodos más o
menos prolongados.
-
Agricultura industrial:
basada sobre todo en sistemas intensivos, está
enfocada a producir grandes cantidades de alimentos
en menos tiempo y espacio -pero con mayor desgaste
ecológico-, dirigida a mover grandes beneficios
comerciales.
-
Agricultura ecológica
y Agricultura biológica:
crean diversos sistemas de producción que respeten
las características ecológicas de los lugares y
geobiológicas de los suelos, procurando respetar las
estaciones y las distribuciones naturales de las
especies vegetales.
Herramientas agrícolas
manuales.

Las herramientas agrícolas
son instrumentos que se utilizan para labrar la tierra,
cargar arena, deshierbar, remover la tierra, abrir
zanjas, transportar abono o material, etc. Son muchas y
muy variadas las herramientas agrícolas, entre las que
se mencionan:
-
Palas: son láminas de
metal, preferiblemente acero, que se usan para
labrar la tierra; pueden ser de punta o de forma
ancha; tienen borde inferior con filo cortante y
mango largo de madera terminado en un asa de metal.
-
Picos: son instrumentos
compuestos de una parte de acero cuyos extremos
terminan en forma de pala rectangular, por un lado,
y por la tierra en forma vertical; tiene una pala
rectangular con borde inferior de filo y mango de
madera o metal.
-
Escardillas: son
herramientas con extremo en forma de pala; es de
metal con borde inferior de filo cortante; sirve
para remover la tierra.
-
Machetes: son
herramientas diseñadas para cortar; tienen una hoja
de acero larga y afilada, unida a un mango de
madera.
-
Rastrillos: diseñados
para cubrir o rastrillar semillas; tienen una parte
horizontal de metal y formada por dientes delgados o
gruesos según el uso.
-
Transplantadores:
son pequeñas palas de metal en forma de cuchara
pequeña, de bordes afilados y mango de madera.
Sirven para sacar semillas.
-
Carretillas: son cargos
pequeños que tienen una rueda y sirven para cargar y
descargar material agrícola, sea
arena,
tierra, abonos.
-
Barretones: son
palancas de acero terminadas en hoja planta y
semiplanta del mismo metal, mango de mediana
longitud.
-
Regaderas: son envases
de metal con depósito para agua, con un tubo que
termina en una pieza redonda con muchos agujeros
pequeños; sirve para regar plantas
Maquinarias,
equipos y herramientas agrícolas
Las
maquinarias son elementos que se
utilizan para dirigir la acción de
fuerzas de trabajo a base de energía;
por su parte en el campo agrícola, los
mecanismos a motor que se emplean en
estas labores aligeran la producción y
mejoran las técnicas de cultivo. Entre
las máquinas agrícolas más utilizadas en
las labores del campo se mencionan:
-
tractor: es una máquina agrícola muy
útil, con ruedas o cadenas diseñadas
para moverse con facilidad en el
terreno y potencia de tracción que
permite realizar grandes tareas
agrícolas, aun en terrenos
encharcados. Tiene dos pedales de
freno y está acondicionando para
halar rastras. Hay dos tipos de
tractores: el de oruga, de gran
estabilidad y fuerza, y el de
ruedas, capaz de desplazarse hasta
por carreteras; posee mayor
velocidad que el de oruga.


Equipos
agrícolas
Arado de cultivador.
Los equipos
agrícolas son un grupo de aparatos
diseñados para abrir surcos en la
tierra, desmenuzar, fumigar y fertilizar
en el suelo.
-
Arado:
es un equipo agrícola diseñado para
abrir surcos en la tierra; está
compuesto por una cuchilla, reja,
vertedera, talón, cama, timón y
mancera, las cuales sirven para
cortar y nivelar la tierra, sostener
las piezas del arado, fijar el tiro
y servir de empuñadura. Existen
diversos tipos de arados pero los
más conocidos son:
-
arado de vertedera, formado por
la reja, cuchillas y la
vertedera
-
arado de discos, formado por
discos cóncavos para abrir
surcos profundos
-
arado superficial, para remover
la capa superior del suelo
-
arado de subsuelo, para remover
la tierra a profundidad.

-
Rastra:
es un equipo agrícola diseñado para
desmenuzar las partes o porciones de
tierra que han sido removidas por el
arado; están compuestas por una
armazón, que pueden ser de madera y
metal, los dientes y el enganche que
la une al tractor.
-
Asperjadora: es un equipo agrícola
diseñado para fumigar; está
compuesta por un depósito de
líquido, bomba de presión, tapa,
boca, tanque y válvula de presión,
correas, manguera, llave y la
boquilla por donde sale el líquido
para fumigar, sea insecticida,
fungicida o herbicida. La
asperjadora manual se coloca en la
espalda del rociador y este lleva
colocada en la boca y nariz una
mascarilla especial para evitar que
los fuertes olores despedidos por la
sustancia que expele las asperjadora
le hagan daño.

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Abonadora: es un equipo agrícola
diseñado para distribuir
fertilizantes; está compuesta por
tres partes principales: la tolva o
depósito del abono, el tubo de caída
del fertilizante y el distribuidor
del fertilizante.

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Empacadora: es un equipo agrícola
diseñado para empaquetar o empacar
la paja de los cereales u otras
plantas herbaces forrajeras en balas
(también llamadas pacas o alpacas).

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