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La Cruzada de la Bondad

 

10/01/2010 12:41:17

Curiosidades de Aspariegos
  • Nuestros Queridos Pueblos - Escritos por Eduardo Gallego Casas.

  • Canciones Infantiles en Aspariegos.

  • Juegos en Aspariegos.

  • La Cruzada de la Bondad en Aspariegos realizada por Don A.Tomas Osorio Buron.

    Ducha sin tropezones
     
    Un vecino de Aspariegos inventa una "bañera con puerta" para facilitar el acceso a personas discapacitadas
     
     
    BELÉN ALONSO Facilitar el acceso al interior de cualquier persona y en cualquier condición física. Esa fue la premisa que llevó a Jesús García Gómez, vecino de Aspariegos, a inventar una "bañera con puerta".
    «Creo que se soluciona un problema que tiene mucha gente. Las personas mayores o discapacitadas tienen un grave problema a la hora de poder bañarse en una bañera convencional. La solución hasta ahora era dotar al cuarto de baño de un plato de ducha», asegura Jesús García.
    El objeto de la invención es conseguir unas buenas prestaciones tanto funcionales como estéticas para la bañera, con una mínima repercusión en los costes por la inclusión de la puerta.
    La bañera tiene medidas convencionales y se puede «empotrar» en el cuarto de baño. El saneamiento está dotado de una puerta lateral, con la posibilidad de establecer un cierre estanco que evite la salida del agua contenida en su interior, pero que una vez haya salido el agua de su interior permitirá la fácil entrada y salida de un personas sin tener que levantar, «apenas», los pies del nivel del suelo. Esto la diferencia de las llamadas "bañeras de exterior", que presentan una doble pared para soportar la presión del agua y en las que se hace innecesaria la obra de ladrillo y su complementario revestimiento. Sin embargo, siendo las "bañeras de exterior" estructuralmente mucho más complejas, «consecuentemente encarecen su instalación», prosigue.
    El problema de la posible pérdida de agua por la puerta se solventó con una juntas de seguridad «parecidas a las de un lavavajillas», se ha estudiado al milímetro con el fin de evitar bordes peligrosos y además es compatible con los hidromasajes. «El único problema importante que halle, continúa Jesús García, fue el adaptar la puerta a la forma de la bañera ya que estas no son rectas sino que tiene inclinación. Así, la bisagras tienen que tener una inclinación y abre en sentido perpendicular, con inclinación». Sobre la puerta de la bañera podrían colocarse diferentes tipos de plafones o molduras, con diferentes acabados con azulejos en conjunto con el revestimiento de todo el cuarto de baño.
    Su inventor ha solicitado la Patente Internacional, una tramitación larga y costosa (4.000 euros), para poder conocer si existe en el mundo otro invento igual y ha iniciado, también, tímidos contactos con algunos fabricantes nacionales, pero hasta el momento los resultados no han sido muy satisfactorios. A pesar de todo piensa que su invento tiene futuro «ya que hay gente que demanda este tipo de saneamientos por varias circunstancias. Bien por problemas físicos o bien porque sólo tiene un cuarto de baño y quieren poder ducharse y bañarse, sin los inconvenientes de una bañera tradicional. Aunque lo parezca es un elemento necesario no un lujo». Jesús García ha asistido a varios certámenes y en la "Feria de Inventores de Bilbao" él fue galardonado y su "muestra" fue una de las más visitadas de la exposición.

 

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Trascribimos para leerlo mejor - Cartel colgado en los contadores de la luz de Aspariegos en 1917.

A LOS ABONADOS

DE LA

            HIDROELÉCTRICA de  ASPARIEGOS

 

Está en peligro de muerte quien se olvide de estas advertencias

 

Si por desperfectos causados por los temporales, u otras causas, en las centrales, líneas y transformadores, o producidas por mano inocente o criminal, vieseis alguna vez que en vues­tras casas entraba más cantidad de energía eléctrica que la ordinaria, dando ello lugar a que echen chispas o ardan las llaves y cordones de la luz, a nadie que tenga amor a la vida se le ocurra intentar cortar la corriente, y menos empleando cuchillo, tijeras, cachas, machetas u otras herramientas por el estilo; porque tan pronto como toquéis a los cables quedaréis carbo­nizados.

Lo única que se recomienda en estos casos de gravedad, es avisar rápidamente al em­pleado para que corte la corriente en el transformador, y vosotros, entre tanto, conservad la se­renidad, apartándoos cuanto os sea posible de los sitios de peligro, pues se repite, que tocando a las llaves o cordones cuando están ardiendo, la muerte es inevitable.

Si a pesar de cuantas advertencias quedan hechas, algún ignorante o atrevido tocase los ca­bles y fuere electrocutado, se recomienda: buscar rápidamente al médico y librarse de perso­nas ignorantes; pero, si no hubiese médico, una vez roto por el empleado el contacto de la vícti­ma con los cables, procurar trasladar al enfermo a una habitación bien ventilada, no permitien­do la entrada en ella más que a las dos o tres personas más enteradas, que hayan de intentar dar vida a la víctima.

Restablecer antes de nada la respiración del enfermo en la siguiente forma:

Acostad a la víctima de espaldas y colocadle debajo de los hombros una almohada, o cosa por el estilo, para que el pecho quede en alto.

Quitadle todas las ropas que puedan oprimirle el cuello, pecho y cintura, como son: boto­nes, corbata, cinto, etc.

Abridle la boca, introduciéndole en ella, si fuese preciso, un trozo de madera.

Haced salir la lengua sujetándola a la barba con un pañuelo; provocad la respiración, hacién­dole cosquillas a la víctima en la nariz y garganta, con una pluma de ave, hierba o paja, y reac­cionando el cuerpo con agua y fricciones.

Si con dichos procedimientos no se lograse rápidamente que el enfermo respirase, hay que proceder a la respiración artificial del siguiente modo:

Poneos de rodillas detrás de la cabeza de la víctima; cogedle los brazos por los codos y apre­tádselos fuertemente contra el pecho; levantadlos después alargándolos lentamente y hacién­doles describir un arco sobre su cabeza, y volver a la primera posición después de una parada de tres segundos. Estos movimientos deben repetirse por espacio de una hora, por lo menos.

En cuanto la respiración comience, lo que suele manifestarse con movimientos y cortas as­piraciones y con cambios de color, procúrese restablecer la circulación de la sangre con lige­ros y rápidos golpes dados sobre el corazón.

Si la víctima ha vuelto en sí, se le acuesta en una cama, procurando que nadie la moleste y que la habitación esté muy ventilada; y si aún no ha llegado el médico y ordenado otra cosa, se le dan infusiones de café o vino caliente.

Aprended estas instrucciones y quiera Dios que nunca os veáis precisados a practicarlas.

 

 

Las flechas eternas de Cupido
 
Tres matrimonios zamoranos relatan sus historias de amor, recuerdan sus primeros años como parejas y testimonian cómo viven ya en la vejez la presencia del sentimiento de cariño
 
 
Adelina Domínguez y Juan Garres vivieron su primer encuentro en Tánger. Fermina Silva y Lesmes Vicente se conocieron en un baile de un frío invierno en el pueblo de Montamarta, mientras que Jacinta Herrero y Lorenzo Moya se vieron gracias a que la madre de ella era clienta del establecimiento donde Lorenzo trabajaba.
 
 
 
NATALIA SÁNCHEZ Un problema con el cable de una plancha facilitó el inicio de la relación entre Adelina Domínguez y Juan Garres. Eran los años 40 y trabajaban en Tánger; ella para un matrimonio y él en un bar. La buena amistad entre los patrones de ambos hizo que solicitaran la ayuda de Juan ante la pequeña contingencia en el hogar. Lina, como la conocen, «lo utilizó para conquistarme» confirma Juan, tras 51 de matrimonio.
Ella recuerda todavía emocionada la primera vez que le vio. Sus jefes y el de Juan habían organizado una comida «y yo iba a ayudar a Juan a prepararla y discutimos porque no me dejó. Me echó de su cocina y pensé que era un desaborido» relata mirando con dulzura a su marido. En su noviazgo se veían sólo el domingo: «le iba a buscar al bar e íbamos al cine y luego, él regresaba al trabajo y yo a la casa en la que servía», menciona Lina Domínguez al hablar de aquel período. Tras dos años, se casaron «en la cripta de la catedral de Tánger y estuvimos un mes de viaje de novios en la Península y fue entonces cuando conocí a su familia» explica Lina Domínguez.
Cuando la situación en la colonia empeoró «volvimos a la Península, a Zamora y tuvimos que empezar de cero». La vuelta a la tierra de Lina contó con momentos duros, pues su establecimiento permaneció mucho tiempo cerrado por humedades «y pese a que teníamos ahorros, nos vimos en la necesidad de coger a chicos a pensión en casa», menciona Lina Domínguez. Ahora, tras más de 50 años de matrimonio, reconocen que «nos amorramos, más que discutir». Coinciden en que el respeto y saberse llevar supone la clave para que una pareja se lleve bien.
De la misma opinión son Lesmes Vicente y Fermina Silva, un matrimonio que un 31 de enero de hace 54 años se dieron el "sí quiero". El, de Montamarta y ella, de Aspariegos, se conocieron a la entrada de un baile en invierno «que nevaba mucho» en Montamarta, pese a que en el pueblo vivían en la misma calle. Lesmes, piropeó a la hermana de Fermina y sin embargó bailó casi todas las piezas de la noche con Fermina.
Haciendo memoria y lanzando una mirada cómplice a su pareja, ella apunta que «el primer día que me fue a ver «estaba rezando el rosario y me esperó más de una hora». Lesmes Vicente indica: «el día que más me fijé en ella fue un Miércoles de Ceniza». A partir de ese momento, transcurriendo cuatro años de relaciones y «nos casamos». Al hablar de su enlace Lesmes muestra una amplia sonrisa y comenta «mi suegra, que en paz descanse, dijo que mi nombre era un tan raro, pero que todo lo hace la persona».
En plena posguerra contrajeron matrimonio y durante ochos años estuvieron separados por el trabajo, pues la labor de él instalando líneas para la antigua Iberduero le obligaba a viajar, y «venía un par de días a casa cuando estaba más cerca». Su ausencia se hacía algo más llevadera a Fermina Silva «gracias a nuestra hija. Era la única forma de poner ganar el jornal por aquel entonces» y Lesmes Vicente apostilla «las añoraba mucho, sobre todo cuando estaba en casa de patronas». Luego, llegó el turno de los traslados. «Queríamos estar los tres juntos y recorrimos media España» asevera Fermina Silva, que coincide con su marido «habiendo cariño se puede con la separación y con todo».
Y sólo «unos días» en toda su vida en común, 46 años de unión, han pasado separados Lorenzo Moya y Jacinta Herrero. Se conocieron gracias a que la madre de ella era clienta del establecimiento que atendía Lorenzo. Y, poco a poco, lo que era amistad fraguó en noviazgo en 1957, y acabó en boda tres años después. Pese a que ella tenía varios pretendientes cuando conoció a Lorenzo Moya «me enamoré de él y sólo tenía ojos para Lorenzo», menciona Jacinta Herrero, con gran emoción en su rostro. Sentimiento que se acentuó cuando su marido mostró una foto de su esposa. «Lleva el primer vestido que le regalé» indica Lorenzo Moya señalando una de las instantáneas.

La relación con los años cambia y se convierte en una sensación más intensa
Tras más de media vida juntos, los seis reconocen que el amor cambia con el paso de los años «el cariño con el tiempo cambia y se hace mucho más intenso que los primeros años de matrimonio» confirman las féminas y Lorenzo Moya reconoce que «cada día quieres más al otro». Lina Domínguez explica que tras ayudar a acostarse a su marido «nos besamos. Sin eso, no podemos dormir».
La convivencia es la asignatura más difícil del matrimonio, confirman los tres veteranos matrimonios. Fermina Silva manifiesta: «los primeros meses fueron complicados, pues te tienes que hacer al otro». Se discute, «pero al rato se olvida», apunta Jacinta Herrero, mientras que Juan Garres confirma
que «siempre se cede: uno u otro».
No echar en cara los defectos del otro ayuda a la buena marcha de la unión, opinan las mujeres, mientras que Fermina Silva apostilla: «si los hijos ven que los padres discuten pero se reconcilian, el día de mañana ellos harán los mismo. Si ven que se tratan mal, eso es lo que reproducen», en clara alusión a la violencia doméstica. El elevado incremento de la cifra de divorcios también les sorprende: «que se sepan comprender», sentencia Lorenzo, sería su receta para que una pareja marche.
La jornada de San Valentín no la han celebrado de una manera demasiado excepcional. «Por la mañana en cuanto se levantó me dijo: te quiero» asegura Fermina Silva; mientras que Lina Domínguez tenía ganas de un traje y Juan Garres comenta «la animé a que se lo comprara como regalo». Los detalles también marcan la relación del matrimonio formado por Jacinta Herrero y Lorenzo Moya, quien está en todo momento pendiente de su mujer. «Es algo que te sale» apunta él con gran naturalidad.

 

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